Historia

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El universo de Guild Wars tiene una extensa historia conocida por los jugadores como lore.


Antes del Éxodo[editar]

Los documentos más antiguos de Tyria se remontan a, aproximadamente, el año 10.000 AE, fecha en la que se estima que se extinguió el Giganticus Lupicus a manos de los dragones antiguos, durante su último despertar conocido. Las únicas razas conscientes que sobrevivieron a esta época son los enanos, los olvidados, los jotun, los mursaat y los videntes. No se conocen muchos datos sobre esta época, ni sobre los siguientes 8.000 años, aunque se sabe que los mursaat traicionaron a las otras cuatro razas y se escondieron de los dragones ancianos. No se conocen los detalles exactos de esta traición, aunque algunas conclusiones muestran que esto sucedió durante la guerra entre los mursaat y los videntes, con el resultado de la casi aniquilación de estos últimos. Únicamente permanecen como crónicas de esta época las leyendas de los enanos y los monumentos de los jotun; la historia de los jotun también hace referencia a la "Era de los Gigantes" que tuvo lugar después de que los dragones ancianos entrasen en un estado de hibernación. Durante este tiempo las distintas razas de gigantes (incluyendo a los jotun y a los norn) gobernaron sobre Tyria, aunque la veracidad de esta información no es del todo fiable.

Tiempo después de la caída de los dragones ancianos, la raza charr se unificó bajo las ordenes de su nuevo Khan-Ur y conquistaron las tierras de sus alrededores. Se dice que viajaron hacia el norte, después hacia el este a lo largo de las Picosescalofriantes y que terminaron en las tierras conocidas hoy en día como Ascalon. Durante esta época estuvieron en guerra contra los olvidados en el filo montañoso del entonces Mar de Cristal.

En algún momento, anterior al año 786 AE, los Seis Dioses llegaron a Tyria desde la Niebla, concretamente a las Aguas Artesianas en Orr, y posterioramente trajeron a la humanidad al mundo. Se dice que los Seis Dioses también trajeron a los olvidados al mundo, pero actualmente esto es discutible debido a sus tratos con los dragones ancianos. Independientemente de sus origenes, los olvidados, fueron encomendados con la tarea de ser los vigilantes mientras los Seis Dioses construían Arah (ciudad de los dioses) y modificaban el terreno.

Aunque, de entre los Seis Dioses, Dwayna y Melandru alentaban a la humanidad a ser pacíficos con las otras razas, Balthazar deseaba convertir el mundo en los dominios de los humanos, y con su liderazgo la humanidad se extendió. Actualmente los documentos más antiguos que se encuentran sobre la humanidad datan del año 786 AE, momento en el que llegaron a las costas del norte de Cantha. Años más tarde, en el año 510 AE, establecían el Imperio del Dragón. En el año 205 AE, los humanos llegaron a Tyria y Elona, estableciendo dos reinos: Orr y la Dinastía Primigenia. A lo largo de las décadas, la humanidad ha continuado su expansión, abriendose paso hasta Kryta y Ascalon y declarandolas suyas.

En el año 1 AE Abaddon utilizó la Hematites, creada por los videntes, para distribuir el poder mágico a todas las razas de Tyria. Aunque la magia ya existía previamente, se encontraba en un estado debilitado. Sin embargo, la habilidad para utilizar esta magia, llevó a las razas a una guerra entre ellas y provocó la muerte y la destrucción. Para acabar con este sufrimiento, el rey humano de Tyria, el Rey Doric, viajó hasta la ciudad de los dioses, Arah, e imploró a los dioses que retirasen su regalo. Para ello los dioses cogieron la hematites y la divieron en cinco partes grandes, aunque partes más pequeños surgieron al romperla. Cada parte grande representaba cada una de las cuatro escuelas de magia: ataque, rechazo, destrucción y conservación, la quinta parte sería la llave requerida para poder juntar las cinco partes nuevamente. Para sellar finalmente la magia, los dioses utilizaron la sangre del Rey Doric y tiraron las cinco partes en el volcán más grande del Anillo de Fuego, en la Boca de Abaddon.

Sin embargo Abaddon no estaba de acuerdo con esta limitación de la magia y se sublevó contra los otros cinco dioses. Transformó la civilización margonita en criaturas etéreas demoníacas y comenzó una guerra con el ataque a las Puertas del Cielo. Pero Abaddon fue derrotado y arrojado a la Boca de Tormento. El suelo del Mar de Cristal se elevó y surgió el Desierto de Cristal y La Desolación. El dios derrotado y sus seguidores fueron encerrados en el Reino del Tormento y se destruyó todo rastro de su paso por Tyria, incluso se hundió su templo orriano y se envió el Templo de los Seis al Reino del Tormento con él.

Después del daño causado, los cinco dioses restantes volvieron a la Niebla (las leyendas dicen que se marcharon para crear nuevos mundos). Este evento es conocido como el Éxodo de los Dioses.

Reinado humano[editar]

Los documentos históricos existentes después del Éxodo se centran en la humanidad. Desde el año 100 AE, el mundo conocido de Tyria, Cantha y Elona se encontraba bajo dominación de las naciones humanas: Ascalon, Orr, Kryta, Elona y el Imperio del Dragón. Dos años después del Éxodo, Orr se convirtió en una nación independiente. La humanidad continuó expandiéndose y finalmente obligó a los olvidados a vivir en el Desierto de Cristal, en el año 174 DE, donde se convirtieron en los vigilantes de Glint y en los guardianes de las pruebas de la Ascensión.

Durante el siglo posterior al Éxodo la cultura humana estableció clanes, que se convirtieron en poderosos grupos en todas las naciones. Empezaron a tener más poder, convirtiéndose en los responsables del cumplimiento de las leyes y normas, sin importar los medios para conseguirlo. Con el tiempo esta influencia comenzó a ser la fuente de muchos conflictos, pero esto no sucedió hasta que el volcán del Anillo de Fuego entró en erupción, dispersando las partes de la Hematites por todo la tierra. Debido a la codicia y al deseo, los clanes comenzaron una batalla para apoderarse de ellas.

Debido a que los clanes disponían de mucho poder, los reyes de Ascalon, Kryta y Orr no pudieron impedir el conflicto y estalló la Primera Guerra de Clanes que duró varias décadas. Con el tiempo Ascalon y Kryta se vieron envueltas en la guerra y solamente Orr pudo mantenerse al margen del conflicto (prefirió mantenerse neutral y en paz). En total hubo tres Guerras de Clanes.

El año 221 DE marca el comienzo de lo que en Cantha se conoció como la Era del Erizo, cuando Cantha comenzó a tener contacto y a comerciar con los continentes del norte: Tyria y Elona. En el año 300 DE Kryta se convirtió oficialmente en una colonia de Elona, aunque los humanos habían vivido en Kryta desde la época del Rey Doric. Este momento marca el inicio del conflicto entre humanos y centauros debido a que los humanos habían extendido su territorio hasta las tierras de los centauros. Kryta consiguió la independencia 58 años después.

El año 452 DE supuso la primera caída de la nacion humana. Tuvo lugar la Plaga de Escarabajo, la cual se extendió por Istan y aniquiló a los Reyes Primigenios. Después de que desapareciese la plaga de escarabajo se estableció la Gran Dinastía hasta su caída 127 años después. Esta Dinastía fue seguida por la época más oscura de Elona, por la Era de la Dinastía Destruída. Aunque las guerras se propagaban y los liderazgos cambiaban, las naciones humanas vieron pocos cambios en la historia hasta el año 851 DE, cuando Lord Odran, mediante sacrificios y poderosos rituales, se convirtió en el primer mortal en abrir los portales de la Niebla. Aunque los portales permanecían escondidos en zonas peligrosas, su muerte trajo consigo un nuevo deporte, tanto para el hombre como para el espíritu: torneos de gloria llevados a cabo en la Sala de los Heroes.

Dos décadas después de que Odran abriese los portales de la Niebla, Abaddon comenzó su complot para regresar y crear el Anochecer. En el año 870 DE la Legión de la Llama de los charr descubrió a los titanes, agentes de Abaddon, en Hrangmer y los charr los adoraron como si fueran sus propios dioses. Bathea Havocbringer se reveló contra esta adoración y reunió a un ejército clandestino para acabar con el Linaje Chamán y con sus nuevas creencias, pero fue derrotada y sacrificada a los nuevos dioses y a su vez, las mujeres charr fueron excluídas de las batallas, obligándolas a encargarse de las tareas domésticas en los hogares y las granjas.

Dos años má tarde Shiro Tagachi mataba a su emperador bajo la influencia de la Vidente, la cual era también una sirviente de Abaddon. Mediante oscuros rituales Shiro absorbió la magia que había sido concedida al Emperador Angsiyan por Dwayna. Tras ser asesinado por Viktor, Archemorus y Vizu, Shiro liberó esta magia con un terrible viento, provocando el Viento de Jade.

No se supo nada más sobre las conspiraciones de Abaddon hasta la Tercera Guerra de Clanes, la cual comenzó en el año 1013 DE, cuando la nación de Orr fue finalmente forzada a tomar parte activa en la batalla y aunque su intención era la de acabar con el conflicto, el número de víctimas aumento considerablemente en comparación con las otras dos guerras. Sin embargo, esta tercera guerra no terminó debido a la influencia de Orr, si no por la guerra relámpago llevada a cabo por los charr. En el año 1070 DE, los charr atacaron Ascalon mientras sus habitantes estaban distraídos con Kryta y Orr y llegaron rápidamente al Muro del Norte, mientras llevaban a cabo el Ritual de la Devastación. Ascalón fue devastado y las tropas charr entraron en la ciudad con facilidad, llevando consigo más calderos de desvastación hacia Kryta y Orr.

Mientras el ejército orriano estaba fuera, los charr se extendieron por todo Orr con mucha facilidad, pese a su afinidad mágica. Se abrieron paso rápidamente hasta el borde oeste de Orr, actualmente conocida como Ribera Maldita, pero nunca fueron capaces de llegar a la actual ciudad de Arah. Esto fue debido al Visir Khilbron, posiblemente un siervo de Abaddon, el cual desató un poderoso hechizo que hundió a la península de Orr en el Cataclismo. Existen informaciones opuestas sobre si la destrucción de la nación fue intencional o fue un hecho desesperado, sea como fuere, los únicos supervivientes de este evento fueron aquellos que se encontraban lejos de su hogar, todos los que permanecían en Orr durante el Cataclismo se convirtieron en muertos-vivientes y Khilbron se convirtió en el Liche.

Kryta sufrió un destino distinto. Cuando las tropas charr llegaron, el Rey Jadon huyó dejando a su pueblo a merced de la raza felina. Sin embargo, una nueva orden se ofreció para defender su territorio, ellos eran el Manto Blanco, liderados por Saul D'Alessio. Esta orden, respaldada por los mursaat, a los que llamaban los Ocultos, derrotó a los charr, aunque a costa de la muerte de los infieles que habían visto la verdadera forma de los Ocultos, incluyendo al propio Saul. Debido a la huída de la familia real el Manto Blanco se proclamó nuevo gobernante de Kryta, considerándose los salvadores del territorio.

El Declive de la Humanidad[editar]

Con Orr hundido bajo las olas y un Ascalon en ruinas aún luchando contra las grandes Legiones charr, solamente Kryta resistía de entre las naciones humanas del continente de Tyria. En el año 1072 DE Ascalon se debilitó aún más debido al continuo asedio de los charr, el Príncipe Rurik comenzó a creer que deberían retirarse a otro territorio y recuperar su fuerza para poder volver a hacerse con el control de Ascalon en el futuro, pero su padre, el Rey Adelbern, se sintió ultrajado por esto. Después de la caída de Rin, la segunda capital de Ascalon, el Príncipe Rurik fue desterrado, sin embargo, este no se marchó solo. El Príncipe ofreció al pueblo la posibilidad de comenzar una nueva vida en Kryta y así comenzó la marcha ascaloniana hacia el oeste.

Mientras cruzaban las Picosescalofriantes, los ascalonianos encontraron resistencia en los enanos de la Cima de Piedra, los cuales eran una facción separada de Deldrimor. Para proteger a su pueblo mientras cruzaban estas montañas, el Príncipe Rurik sacrificó su vida retrasando a la cima de piedra. Mientras tanto Kryta estaba siendo atacado por los resurgidos bajo el liderazgo de khilbron, con la esperanza de encontrar el Báculo de Orr y cumplir con la Profecía del Buscador de la Llama, la cual narraba la extinción de los mursaat, la caída del Manto Blanco y la liberación de los titanes que se encontraban al otro lado de la Puerta de Komalie. Aunque originalmente el Manto Blanco habían sido los salvadores de Kryta, estos se corrompieron y, bajo las ordenes de los Ocultos, sacrifaron a inocentes para conseguir poder y poder detener la Profecía del Buscador de la Llama. Esto desencadenó una rebelión en el territorio: una guerra entre el Manto Blanco y la Hoja Brillante. Gracias a la ayuda de los héroes ascalonianos y a la Hoja Brillante la Profecía se cumplió: los mursaat que no habían sido asesinados huyeron, el liderazgo del Manto Blanco fue destruído, la heredera del rey Jadon, Salma, fue encontrada y los titanes fueron encerrados una vez más tras la muerte de Khilbron.

Sin embargo, Tyria no era el único continente asediado por los problemas, al otro lado del Océano Infinito, en Cantha, Shiro Tagachi había regresado como un Envíado y trajo consigo a los apestados, diezmando el Imperio del Dragón y al pueblo. Sin embargo, Shiro fue derrotado y los apestados fueron borrados del continente durante los siguientes ocho años, gracias a la labor del nuevo Ministerio de la Pureza. Cantha volvió a vivir una época de paz, aunque seguía afectada por los eventos que habían tenido lugar. Aun así Cantha permaneció como la más poderosa de todas las naciones humanas.

En el año 1075 DE, Elona contempló los frutos de la conspiración de Abaddon en la forma del Anochecer. Los demonios llegaban desde la Niebla y a través del poder de Abaddon la tierra fue poco a poco transformada en una versión oscura de sí misma. Gracias a las fuerzas unificadas de la Orden de los Lanceros del Sol y de la Orden de los Susurros Abaddon fue derrotado, pero el poder de un dios no puede ser destruído. Para impedir que la energía descontrolada de Abaddon aniquilase Tyria, Kormir corrió dentro de esa energía con la incertidumbre de lo que podía suceder, pero surgió de ella convertida en la nueva diosa de la Verdad.